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Antes del Domingo
Preguntas que nos hacemos · Jesucristo

¿Por qué Dios permite que sufran personas buenas?

No tengo una respuesta completa. Tengo, en cambio, algunas ideas que me han ayudado a sostenerme en medio de la pregunta.

30 de agosto de 2026 · 6 min de lectura

Esta pregunta llegó a mi vida de la peor manera posible: viendo a una amiga cercana perder a su hijo de tres años por una enfermedad que nadie vio venir. No hay respuesta que hubiera podido ofrecerle en ese momento que no sonara vacía.

Con el tiempo, y sin pretender resolver algo que probablemente no se resuelve del todo en esta vida, he encontrado algunas ideas que me ayudan a sostenerme. Una es que la existencia de la libertad — la nuestra y la del mundo natural que habitamos — parece implicar también la posibilidad del sufrimiento, incluso cuando ese sufrimiento no tiene explicación individual clara.

Otra es que la presencia de Dios en el sufrimiento no siempre se manifiesta como una explicación, sino como acompañamiento. Mi amiga no encontró respuestas esa primavera. Encontró, en cambio, personas que se sentaron con ella en silencio, que le llevaron comida sin preguntar, que no intentaron explicarle lo inexplicable.

No voy a fingir que esto cierra la pregunta. Sigue abierta, y probablemente lo estará siempre. Pero he dejado de esperar una respuesta ordenada, y he empezado a confiar en que la presencia — la mía, la de una comunidad, la de Dios — puede sostenernos incluso cuando el porqué nunca llega.

Este texto es una reflexión personal y no representa una postura oficial ni doctrinal de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Para consulta doctrinal, recomendamos acudir a las Escrituras y a los recursos oficiales de la Iglesia.